Amor a primera vista

Mi historia con Wolly comienza hace más de tres años, él dice que me vió entrar y se enamoró a primera vista. Cuando nos pusimos a charlar, teníamos muchos amigos en común e historias en las cuales estuvimos en el mismo lugar pero ¡Nunca nos habíamos visto!


Salimos tres veces esa semana y cada vez que volvía a mi casa tenía ganas de volver a verlo.


Al año nos fuimos a vivir juntos. Ahí fue donde nació Gaura Zapatos, en esas eternas charlas de café mirando el río. Yo le contaba siempre que tenía ganas de hacer zapatos para novias, pero mi creatividad se limitaba al diseño de los mismos. El un día me dijo “yo te lo administro y somos socios”, fue la mejor decisión que tomé, jamás hubiese funcionado sin él. Al poco tiempo comenzamos con cuatro modelos. Con menos de dos años en el mercado, Gaura ya tenía más de dieciocho modelos y no tan solo de novias sino de fiesta y urbanos. Con Wolly lo sentimos como un reflejo de como venía creciendo la relación.


Un día me propuso casamiento, bien a su estilo en el medio del río en una noche de sudestada, nunca sentí tanta adrenalina, felicidad y emoción. Todo el momento fue muy romántico, de película.


En mis 13 años como maquilladora y peinadora siempre soñé con el día que me toque a mí ser la novia. La lista de temas que tenía para el casamiento era enorme.


Por suerte, en este rubro te cruzas con gente copada y talentosa. Un día, con mi amiga, Flor Pierro vi una tela y me enamoré, le dije “separame ésta” y Flor riéndose me dijo “yo te la separo, pero te tenes que probar más así te sacas todas las dudas”. Meses después, volví a elegir la misma tela que aquella vez. Flor, fiel a su estilo, le dió su toque mágico el cual quedó espectacular. Lo acompañé con un ramo de Flores & Bohemia y un tocado de Fermina.


¡Obvio que me maquillé yo! como maquilladora ni lo dude, pero para el peinado elegí a otra gran amiga del rubro. Vero Fox es la reina de la perfección y con la que más confianza tengo, tanto que ni prueba me hizo, confié a ciegas en ella.


Con respecto a las fotos, hace muchos años trabajando me lo cruzé a Ato Aracama, uno de los primeros fotógrafos en proponer un estilo de foto más descontracturado. Por suerte, con Wolly compartimos el mismo estilo.


Wolly no estaba convencido si quería video, pero cuando le mostré los trabajos de Javier Belli y los cortos que armaba, no lo dudó y lo llamamos.


¡13 años en el rubro me sirvieron para no dar tantas vueltas en las elecciones de proveedores, nos fue clave!


Llegó el día (17/03/2018), con un pronóstico de lluvia, el cual decía que llovería toda la tarde. Pero a ninguno de los dos nos preocupaba. La verdad que estábamos tan felíces, que el día iba a ser perfecto y que ni la lluvia ni nada podía arruinarlo. Elegimos Santa Lucía por sus verdes y sus paisajes, confiábamos en que todo iba a salir espectacular, aunque el pronóstico decía lluvia. La ceremonia la hacíamos ahí mismo, con lo cual un poco preocupada estaba por el clima. En el momento de empezar la ceremonia se despejó, pero eso no calmó mi ansiedad, mi papá me tuvo que decir que camine más lento. Salió todo lindísimo, no cambiaría nada de ese día.


Si tengo que elegir dos cosas que más me gustaron fueron ver a Wolly emocionado y felíz y el acompañamiento de la familia y amigos, porque para mí casarme, fue compartir el amor con todos mis seres queridos.