28 de julio de 2011
La historia del anillo
Los anillos o alianzas, como prefieran llamarlos, tienen una razón de ser. Aunque el origen no sea tan claro, el significado que conllevan y su importancia para nuestra cultura fueron suficientes para que aún permanezcan en nuestra tradición.
Es difícil mencionar con exactitud el inicio de esta costumbre. Se cree que en la antigüedad, cuando la vida era más corta, los novios temían que los espíritus de las novias los abandonaran muy pronto. Con la intención de prevenirlo, se acostumbraba atar los tobillos y muñecas de sus amadas con cuerdas hechas de hierba. No como intención de apresarlas sino más bien como acto simbólico de protección.
Estas sogas de hierbas con el tiempo fueron actualizándose, modificando no sólo el sentido sino también el material con el que estaban hechas. Primero se pasó a usar el cuero, más adelante piedra, metal, y en la actualidad, oro y plata.
Entre las leyendas y mitos, se creía que el anillo era considerado el símbolo de la vida y de la eternidad, y se suponía que la Diosa Venus, los habría diseñado, otorgándoles estos poderes.
Pero la mayoría de los historiadores coinciden en situar en Egipto a la primera civilización que utilizó un anillo de compromiso como una costumbre o tradición. El novio le ofrecía un anillo a la novia, que debía usar en el dedo anular. Desde ese dedo, según los egipcios, había una vena con trayecto directo al corazón: la “vena amoris”. A diferencia de la tradición actual, en aquella época era una costumbre renovar ese anillo año a año.
Los romanos de esa época también usaban anillos, pero de hierro, ya que el oro era reservado para senadores y magistrados.
Pero las alianzas fueron aceptadas por la Iglesia Católica recién en el siglo IX por el Papa Nicolás I, quien decretó que como declaración demandada de propósito nupcial, el novio debía dar a su prometida un anillo de compromiso. Anteriormente, los anillos eran tomados como una señal de paganismo, aunque en el siglo II el uso se había generalizado. No había ni en el Antiguo ni en el Nuevo Testamento ninguna señal de que existiera la práctica entre los primeros cristianos de usar anillos como una señal de matrimonio o compromiso,.
Hoy, los novios intercambian anillos como signo visible y público de la unión matrimonial de la pareja. En la costumbre actual, los novios aceptan mutuamente los votos de fidelidad y se colocan ambos el anillo. Estas alianzas pueden llevar grabadas en el interior los nombres de los novios y la fecha de la ceremonia como recuerdo. Su forma circular significa el amor eterno, sin final.
EL ANILLO EN LA CELEBRACIÓN RELIGIOSA
Al consultarle al Párroco Carlos Cagnassi sobre la importancia de las alianzas dentro del sacramento del matrimonio recibimos una pequeña instrucción sobre la importancia de los anillos o alianzas en la ceremonia de casamiento.
“El anillo no es más que un signo que el hombre elige, un signo que exterioriza una decisión interna”, explicaba el P. Cagnassi. Dentro del sacramento lo único indispensable es el consentimiento matrimonial. Los anillos o alianzas no son indispensables para la unión en matrimonio de los novios. “Es una tradición que es utilizada, como la de algunas otras costumbres regionales en las que se sigue utilizando las arras (conjunto de 13 monedas que los novios intercambiaban en la ceremonia nupcial como símbolo de compartir sus bienes materiales en este contrato), para simbolizar el amor de los esposos. El hombre a lo largo de la historia ha exteriorizado con símbolos y distintivos su pertenencia. A un club, a una religión, o a un colegio… en definitiva el anillo, que no es fundamental en el sacramento matrimonial, es ni más ni menos que el signo que define la entrega de uno a otro y el recordatorio por llamarlo de alguna forma de esa decisión.”
La Iglesia considera el intercambio de los consentimientos entre los novios el elemento indispensable para que haya matrimonio.
El Padre Carlos Cagnassi es Párroco en la Diócesis de San Isidro, de la Parroquia Santa Teresa del Niño Jesús, en Martínez.
DATOS CURIOSOS
El primer anillo de Compromiso
Se rumorea que el primer anillo de compromiso de diamantes es el dado por el Rey Maximiliano en 1477 a María de Burgundia. La novedad era que el diamante fuera parte del anillo, como símbolo del amor profundo, fuerte y duradero que un hombre podía sentir por su amada.
Los Diamantes
Se piensa que la tradición de preferir los diamantes para representar el amor verdadero proviene de una antigua creencia que sostenía que su centelleo era el latir de un corazón colmado de amor. Los antiguos griegos consideraban que estas piedras eran fragmentos de estrellas, y otras civilizaciones los tenían por lágrimas de los dioses.
El anillo “Real”
En el último casamiento de la realeza, el anillo también fue parte de la historia de esta familia. El anillo que el príncipe William dió a Kate Middleton, un anillo de zafiros de 18 quilates rodeado de diamantes era el mismo usado por la princesa Diana el día que se comprometió con el Príncipe Carlos.
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