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28 de julio de 2011

El Mito de los Opuestos

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  • Que los polos opuestos se atraen es una realidad física que muchos han proyectado a la realidad amorosa. Según esta teoría, las personas con personalidades opuestas estarían más propensas a enamorarse y luego lograr el equilibrio que garantiza la estabilidad afectiva,

    El mito de los opuestos

    El mito de los opuestos

    EL TÍMIDO, LA EXTROVERTIDA, Y EL EXCESO DE PALABRAS: Es el opuesto por excelencia. Entendemos que los tímidos transmiten tranquilidad a los nerviosos y los extrovertidos transmiten chispa y picardía a los más mansos. Sin embargo, a la persona de pocas palabras, la charlatana puede terminar por resultarle agotadora. La charlatana, por lo general, habla casi sin pensar, para tapar baches que al callado ni le molestan. Y en ese afán por hablar, termina metiendo la pata o diciendo disparates con los que el otro tiene que aprender a convivir. Seguramente el callado tenga material  de sobra en su pareja para no aburrirse, aunque con el tiempo vaya adiestrando su oído para volverse sordo de tanto en cuanto.

    EL METÓDICO, LA DESORGANIZADA Y SUS RESPECTIVOS HÁBITOS: El metódico es puntual, prolijo y esquemático. Tiene maneras propias y repetitivas de hacer las mismas cosas, para ganar tiempo, orden y efectividad. Cumple con sus horarios y con su agenda a rajatabla, y nunca deja para mañana aquello que puede hacer hoy. Se dice que convivir con su opuesto puede relajarlo y liberarlo de algunas estructuras sofocantes, pero también pueden enloquecerlo aún más. Nada desespera más a este tipo de personaje que la impuntualidad de la desorganizada, la frescura con la que se olvida de las cosas, la acumulación de tareas inconclusas y la búsqueda permanente de objetos que nunca encuentra. Al mismo tiempo, lidiar con un tipo tan controlado puede ser muy frustrante. Nunca se llega a sorprender a un personaje que nunca falla, y la mayoría de veces, una queda parada como una acumulación de imprecisiones constantes.

    EL  ALTERNATIVO,  LA ESTRUCTURADA, Y LOS PROGRAMAS NO COMPATIBLES: Al alternativo le apasionan los programas diferentes e impredecibles, aunque más no sea que para alejarse así de la rutina y la convención. La estructurada, en cambio, detesta la incertidumbre y los cambios de último momento. Prefiere los programas con garantía de diversión asegurada, y por ende, es más amiga del evento planificado y de todo aquello que haya demostrado su eficacia con anterioridad. Tirarse en una plaza y disfrutar de algún músico ocasional, es perfecto para el alternativo. La convencional, en cambio, sólo quiere que la lleven a comer sushi con aire acondicionado…

    EL INQUIETO, LA PEREZOSA, Y LAS DIFERENTES CONCEPCIONES DEL OCIO: El inquieto quiere movimiento a toda costa. Sus fines de semana son programados para invertir el tiempo en actividades. La perezosa, en cambio, espera el ocio para descansar. Su programa consiste en tener la libertad para no hacer nada.

    El inquieto puede estimular el espíritu sosegado de su polo opuesto, y en contrapartida, la tranquila puede apaciguar el temple enardecido del hiperkinético. El problema se dispara cuando no se cuentan el uno con el otro para disfrutar de las mismas cosas, y existe el riesgo de terminar haciendo vidas paralelas, o de transformar la convivencia en una negociación permanente. “Hoy hacemos esto si mañana hacemos tal cosa…”

    La verdad es que uno se enamora casi sin darse cuenta, y la mayoría de las veces no sabe por qué ni cómo pasó,  pero lo siente tan hondo que no cabe duda de eso. No andamos por la vida buscando opuestos complementarios ni parecidos semejantes. De hecho, no existen combinaciones mejores que otras. La única garantía que tenemos es lo que sentimos. Y el mayor indicio es nuestra felicidad.

    Constanza Manrique para Propuestas & Servicios