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El stress se viste de blanco
¿Existe una novia a punto de casarse cuyos preparativos no vayan acompañados de cierta cuota de nerviosismo?. Creo que no. Las que hemos pasado por dicha situación lo sabemos y las que recién se inician lo estarán viviendo.

Insomnio, inapetencia, pérdida de peso, excitabilidad, son algunos síntomas que surgen ante la cercanía del gran acontecimiento. Por supuesto que las vivencias son múltiples y que cada una padece estas manifestaciones en distinta medida, pero no cabe duda de que una dosis de stress se hace presente. La forma que tengamos de hacerle frente depende de nuestra personalidad y de los recursos con los que contemos.
Ahora, no hay motivo para asustarse al escuchar esta palabra, ya que es una reacción natural del organismo ante cualquier cambio . En su buena medida es un factor de motivación.
Uno de los desencadenantes de este cuadro es el casamiento en sí con todos los preparativos que conlleva, pero existen otros estímulos internos que ponen en marcha los diversos síntomas del stress. El matrimonio acarrea, para nosotras las mujeres, un sinfin de significados. Entran en escena los temores, el duelo por el lugar que dejamos, los anhelos, las expectativas, las emociones, las personas queridas que han sido y serán significativas en nuestras vidas, etc. Pero por suerte las ganas de comenzar una nueva etapa al lado de la persona que amamos, nos impulsa y nos permite sobrellevar las dificultades que puedan presentarse.
Desde chicas muchas soñamos con el vestido blanco, con la iglesia, con el novio esperando en el altar. Miles de veces tratamos de representarnos mentalmente ese momento. Cuando éste por fin se acerca, nos parace increible y generalmente hay más cosas de las cuales ocuparse de lo que pensábamos, el vestido, el peinado, el maquillaje, el civil, etc. Por supuesto que hay tareas que competen a los dos, por ejemplo la búsqueda del salón, del disc-jockey, del fotógrafo y tantas otras. Pero es cierto que alrededor de la novia se crea algo especial, existen exigencias creadas por nosotras mismas y por los demás. A pesar de que en el casamiento los dos son protagonistas, de alguna forma la novia es la más observada. Obviamente que eso nos condiciona y nos hace poner los pelos de punta.
Es inevitable que los nervios nos invadan, que nos desesperemos por nimiedades, por problemas triviales, como ser estar bronceadas, que ese día no llueva para que no se nos arruine el peinado, etc.
Para disminuir las preocupaciones es necesario organizarse de la mejor manera posible. ¿Cómo? Aquí van algunas recomendaciones que espero resulten útiles:
-Confeccionar en un cuaderno o en una computadora, si sos amante de la tecnolología un listado de absolutamente todas las cosas referentes a la organización de la fiesta y a las cosas que hay comprar. Es mejor aún agruparlas por rubros.
-Establecer prioridades con respecto a dicho listado. Aquellas que puedan efectivizarse con meses de anticipación alivian mucho el período cercano a la fecha del casamiento donde surge más nerviosismo. Por ejemplo, contratar el disc-jockey, el fotógrafo, confirmar el salón, etc.
-Realizar la búsqueda del vestido o de la modista con varios meses de anticipación (aunque el mismo se confecciona los días previos), para evitar corridas de último momento.
-Tratar de que las decisiones y confirmaciones de cada una de las tareas corran por cuenta de los dos, para aliviar tensiones.
-Buscar en el día instantes de descanso y relax.
-Realizar un cronograma con las actividades de la semana (pruebas de maquillaje, de peinado, confección de las listas de casamiento, etc.)
-...Y lo más lindo, ir tachando las tareas ya cumplidas.
Es verdad que pasados el civil, la iglesia y la fiesta, la sensación que queda es que fue todo demasiado rápido. Tanto tiempo preparando el casamiento para que pase velozmente. Por eso, no hay que preocuparse tanto, sino, ocuparse. Tengamos en cuenta que lo más importante es disfrutar cada día, cada momento. Es bueno y muy gratificante querer que salga todo bien y que llegado al gran día estemos radiantes y mejor que nunca. Pero no olvidemos que no nos vamos a ver mal, la alegría y la emoción que se sienten hacen que emanemos una luz especial, y eso se nota y se transmite. El matrimonio es algo demasiado importante como para vivir su preparación estresada. Es algo que se vive una vez en la vida y se recuerda para siempre.

Sonia G.V. de Gache Pirán para P&S
www.propuestasyservicios.com
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