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Convivencia inteligente.
Aprender a decir qué queremos y qué no desde el comienzo.
Para evitar brechas insalvables como la de haberse casado con un amante de la naturaleza y del turismo de aventura cuando uno es más vale rata de biblioteca y ferviente investigador de laboratorio, u otras diferencias que compliquen la convivencia, se aconseja conocer previamente qué proyecto de vida, económico, sexual y familiar tiene nuestro partenaire...
Es cierto que en plena etapa rosa y disfrutando del influjo de Cupido es difícil imaginarse que "el amor de tu vida" pueda dejar de serlo... Además, ¿a quién le interesa ponerse racional en este momento?. ¿No será mejor esperar que aparezca la dificultad?.Después de todo, lo importante es vivir el presente y -si en algo no se coincide- siempre habrá tiempo para convencer al otro...
Sin embargo, no deja de ser ilusoria la esperanza de "redimir" al compañero elegido y muchas veces, por falta de diálogo, por temor a decir lo que se siente o por ignorancia, el amor se escurre como el agua entre las manos...
La intención de este artículo no es molestarte -justo a vos que estás a punto de casarte- con algunos planteos poco románticos sobre cómo se establecen las bases para una buena convivencia, no obstante, algunas parejas previsoras tal vez se animen a reflexionar sobre el tema.
Según algunas tendencias psicológicas actuales -y probablemente a raíz del creciente número de divorcios- desde que una pareja decide casarse y compartir su vida física y espiritualmente lo aconsejable es saber lo máximo posible acerca de los deseos, gustos, hábitos y características del futuro conviviente.
Por ejemplo, ¿Cuál es su proyecto de vida?. ¿Cuál su concepción del amor?. ¿Qué valor le da a la sexualidad?. ¿Quiere tener hijos?, son algunas de las preguntas puntuales que cada integrante de la pareja debería hacerse a sí mismo y hacerle a su compañero antes de asumir un compromiso como el matrimonio. "Mediante observaciones, preguntas y sondeos es importante que los intereses de la pareja -tanto en común como opuestos- salgan a la luz antes del matrimonio. También es real que para poder investigar sobre el otro uno debe conocerse a sí mismo, saber qué espera de su pareja, tener un proyecto más o menos definido en ralación al amor, los hijos, lo económico, la sexualidad, el trabajo, el estudio, la vida social. Algunos de estos temas son centrales, como por ejemplo querer o no tener hijos. Si en este punto los intereses no coinciden, esa pareja requiere un replanteo profundo. En todos los casos, el diálogo es fundamental, por medio de él se pueden encontrar tácticas que superen diferencias naturales y también existen algunas estrategias sistémicas que ayudan a conocer a nuestra pareja", afirma la licenciada Isabel Boschi, terapeuta de pareja y familia y presidente de la Fundación Isabel Boschi y del Instituto de Sexología del Desarrollo (ISDE).
Según la especialista, establecer un diálogo fructífero tampoco es tarea fácil, la pareja se enfrenta aquí a otro eje de discusiones, ya que por naturaleza la mujer se encuentra especialmente dotada para la comunicación verbal, en tanto que el hombre generalmente no está educado para expresar sus afectos. En este sentido, la mujer debe ser paciente con el mundo masculino y quizás convertirse en la maestra afectiva del varón, así como muchas veces él se convierte en el que enseña en otros planos.
Lo ideal y eficaz -sostiene Boschi- sería acceder desde niños a un buen modelo de relación humana, aprendiendo a establecer vínculos claros y no basados en disimular lo que nos gusta o no.
De adultos nos queda la alternativa de tomar conciencia de que algunas de las razones de desavenencias en la pareja ya están en germen desde el inicio de nuestra relación y que, antes de que se conviertan en temas traumáticos o conflictivos, es preferible observarlas y expresarlas a tiempo.
"Muchos motivos de consulta terapéutica surgen ante las diferencias de anhelos y necesidades que tienen los integrantes de una pareja, por ejemplo, no le dan el mismo valor a la sexualidad, para uno es un tema prioritario y para otro circunstancial; otros no coinciden en la importancia que debe ocupar el trabajo o el dinero en sus vidas... También sucede que con el correr de los años, las parejas se van callando lo que les desagrada y un día aparecen todos los reproches al mismo tiempo, cayendo en una especie de "sincericidio", advierte la Licenc. Boschi.
Para establecer buenas bases de convivencia, entonces, la consigna es evitar la actitud de avestruz, que porque esconde la cabeza cree que nadie lo ve y animarse a construir una pareja sana desde sus inicios -con pautas claras- y cuidar el vínculo como si se tratara de un niño recién nacido.
El ejercicio del deseo

Si pese a todos los esfuerzos para dialogar con la pareja, la comunicación no funciona,una estrategia sistémica propone el Ejercicio del Deseo. Es una práctica preventiva de males mayores, en donde cada integrante de la pareja se concede 5 minutos por turno para hablar:

· Elegir un lugar tranquilo y sentarse uno frente a otro.

· Alternativamente y sin interrupción cada uno habla durante 5 minutos.

· Mirando a los ojos a su pareja se encabeza el comentario con "Yo quisiera", "Me gustaría", "Sería mejor que", "Desde el fondo de mi corazón". Por ejemplo, decir "Me gustaría que vuelvas a usar ese tono de voz con el que me hablabas cuando te conocí" y evitar decir "Lo que pasa es que sos una gritona".

· Se prohibe acusar al otro, criticar, reprochar e interrumpir.

· Solo está permitido hablar de sus propios deseos.

Una vez finalizado el ejercicio, la pareja no debe hablar más del tema ni comentar lo que se dijo en otro lugar o momento.
Es necesario repetirlo periódicamente, de acuerdo al interés de la pareja.

Fundación Isabel Boschi Tel: 4781-3686 Helena Peton para P&S

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