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27 de julio de 2011

Caducidad de los cosméticos

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  •   La eficacia de los cosméticos también depende de su correcta conservación. Parte del cosmético que usamos es absorbido por el organismo a través de los capilares que irrigan la piel, de ahí que sea tan importante su correcto estado. Si aparecen en la piel reacciones, picores o eritemas, se  suspende su uso y se [...]

     

    La eficacia de los cosméticos también depende de su correcta conservación. Parte del cosmético que usamos es absorbido por el organismo a través de los capilares que irrigan la piel, de ahí que sea tan importante su correcto estado. Si aparecen en la piel reacciones, picores o eritemas, se  suspende su uso y se acude al dermatólogo.

    Ineficacia: los productos mal almacenados durante mucho tiempo pueden perder su  efectividad. Esta ineficacia puede volverse especialmente peligrosa en los filtros solares, produciéndose eritemas o quemaduras.

    Alergias: la piel puede reaccionar a los componentes alterados, por el contacto con el aire, el polvo, el calor o la humedad.

    Infecciones: las pequeñas infecciones, sobre todo en zonas sensibles como ojos, su contorno o mucosas, suelen ser provocadas por las bacterias que alteran el producto.

    TU NECESER AL DIA

    Desodorantes: son muy estables y pueden conservarse 3 o 4 años.

    Jabones: son estables siempre y cuando no los dejes abiertos en contacto con el agua. La humedad  favorece a las bacterias.

    Base de maquillaje: elegir con dispensador o extraer el producto con espátula sin tocar el producto con los dedos. Eliminar si presenta  una textura irregular.

    Corrector: usar el producto con un pincelito para evitar el contacto con el sebo y las bacterias.

    Polvos, sombra de ojos y colorete: duran de 2 a 3 años. Alerta al cambio de color, olor o consistencia.

    Lápices para ojos y los labios: sacar punta cada semana y  cambiar cada dos años.

    Barras y brillo de labios: las ceras de su formulación con el tiempo se secan. Si cambia su olor, eliminarlos.

    Máscara: sustituir cada 3 o 4 meses. Es el cosmético que más se contamina.

    Laca de uñas: cuanto menos se exponga al aire y a la luz, más estable se mantendrá. Agitar el envase  semanalmente  y se mantendrá el color homogéneo.

    Pinceles y esponjitas: conservar en bolsitas de plástico y lavarlos periódicamente, secándolos bien.

    Leche, tónico y crema para el rostro: su uso frecuente evita el almacenamiento pero estar alerta a los grumos o cambios de olor. Las cremas con una base de grasa tienden a oxidarse. Vigilar su color, si se oscurece desecharlas.

    Cremas corporales: tienen una vida media de dos o tres años. Atender los cambios de olor, textura y color.

    Solares y autobronceadores: los que contienen filtros físicos (óxido de titanio y óxido de zinc) mantienen su eficacia durante 2 años. Los químicos (oxibenzona) pierden eficacia en un año. En la playa mantenerlos protegidos a la sombra. Los autobronceadores se oxidan en un año.

    COSAS QUE NO SE DEBEN OLVIDAR

    • Al adquirir un producto sin fecha de caducidad no tenemos ninguna indicación real sobre su duración, pero esta dependerá de la manera en que se conserve una vez abierto el envase. A partir de ese momento su duración y eficacia comienzan a disminuir, aumentando el riesgo de deterioro de los principios activos y de proliferación de las bacterias.

    • Cerrar bien los envases después de cada utilización.

    • Conservarlos en un lugar oscuro y fresco y tirarlos si su consistencia o perfume cambian.

    • Evitar al máximo el contacto directo de los dedos con el producto y tomar la crema con espátula.

    • No compartir los productos cosméticos.

    • Siempre elegir envases con dispensador o ampollas de monodosis que garantizan la higiene.