Saber
perdonar
Para que una relación
funcione, hay que esforzarse por asumir y digerir el pasado. Desde las
pequeñas cosas hasta las más serias se superan si se sabe
perdonar. El perdón tiene dos etapas: el inmediato que es verbal,
y el más difícil y largo que es olvidar. Perdonar y olvidar
las cosas malas del pasado es la base para empezar de nuevo. Una pareja
que mira hacia el futuro, tiende a adoptar posiciones moderadas y conciliadoras.
Estar bien con uno mismo
Es fundamental para poder estar con otra persona. Para ser feliz hay que
saber lo que uno quiere y espera de la vida.La persona inestable, sin valores,
con criterios cambiantes, que pierde el control frecuentemente, poco realista
y básicamente insatisfecha, difícilmente pueda establecer
una relación de pareja sólida y madura.
Escaparse del aburrimiento
La monotonía es el peor enemigo del matrimonio. Para evitarlo, la
vida de una pareja debería estar llena de proyectos compartidos:
los hijos, la casa, el trabajo. Esto le da sentido a la vida en común.
Una pareja sin proyectos es como una película sin argumento: es muy
probable que se aburran.
Usar la voluntad
Para que el amor eche raíces y se convierta en duradero y estable
es imprescindible educar la voluntad. Esto significa en principio una renuncia
costosa, hay que estar siempre dispuesto a dar aunque no se obtenga una
gratificación inmediata. En un matrimonio, el amor no se da mágicamente,
es necesario trabajarlo en forma cotidiana. Por ejemplo, si una mujer va
a una cena con amigos de su marido aunque no tenga ganas, estará
poniendo un ladrillo más en la vida de los dos.
Practicar el sentido del
humor
Una pareja que
sabe reírse de sí misma tiene más recursos para superar
situaciones difíciles. Un chiste oportuno desdramatiza los pequeños
y grandes problemas cotidianos. Si viven la vida de forma trágica
y no saben descomprimir los problemas con una carcajada, la convivencia
se les terminará haciendo insoportable.
Respetar el compromiso
En esta sociedad light está muy devaluado, pero es la esencia del
amor. Comprometerse quiere decir contraer una obligación con otra
persona de estar juntos siempre. Esto implica una responsabilidad grande.
La libertad queda comprometida por esta decisión. La persona casada
ya no es absolutamente libre e independiente. Esto es algo que mucha gente
no acepta por falta de madurez. Todo compromiso es un riesgo, uno apuesta
a la otra persona y a su futuro porque cree en ella.
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