![]() |
||
| Celos, la razón de lo irrazonable . | ||
| Los celos nos gustan cuando son leves,
nos asustan cuando son exagerados, los buscamos cuando dudamos de su amor,
y los sufrimos cuando nos comparamos con alguien mejor. ¿Qué hay detrás de estas reacciones tan irracionales pero justificables? |
||
| Los celos aparecen
con el dolor del descubrimiento de que uno no es irremplazable. La ilusión
que se tiene de ser único y exclusivo de una persona, se esfuma
con la aparición en escena de un tercero, ya sea real o imaginario.
Esto no tiene por qué considerarse negativo. Los celos no hacen
más que manifestar el afecto que una persona siente por la otra,
y por eso son naturales en todas las relaciones afectuosas. Y hasta una
justa cantidad de ellos, puede inclusive ser necesaria. Sin embargo, la
intensidad y la frecuencia de estas emociones pueden ser rasgos visibles
de una personalidad en conflicto. Los celos surgen cuando se percibe una amenaza real en una relación que se considera valiosa. Estas emociones son casi imposibles de controlar, y su efervescencia puede conducir la voluntad por senderos de lo más novelescos. Bajo el influjo de los celos, las personas pueden actuar tan irracionalmente, que muchas veces estos sentimientos atentan contra la estabilidad personal y de la pareja. Los celos pueden ser útiles siempre que actúen como chispa energética de una relación. Tras muchos años con la misma persona, percibir su reacción de alerta ante alguna mirada sospechosa, es de lo más halagador. Sin embargo, los celos empiezan a ser un problema cuando se tornan obsesivos, y persisten a pesar de la ausencia de una amenaza real. Muchos consideran que el matrimonio puede amortiguar la aparición de los celos. Descansar en esta premisa que asume que la convivencia va a resolver las causas de esos malestares emocionales, es una ilusión muy arriesgada. Por el contrario, las personas celosas pueden llegar a percibir a su mujer como un elemento más de su propiedad, y en esa línea restringir la libertad de su pareja. Estas conductas ya dejan de ser naturales para ser patológicas, y requieren de ayuda profesional. Interrogatorios que se vuelven rutina, reproches y reclamos, se transforman en conductas paranoicas que alteran radicalmente el vínculo por más intenso sea el amor que los una. Y es que como los celos no se pueden controlar, se termina controlando a la pareja. Los celos exagerados manifiestan abiertamente complejos e inseguridades. Con ellos sacamos a relucir los puntos más flojos de nuestra estima, y por eso pueden transformarse en un arma de doble filo. En muchos casos, las personas celosas en vez de cuidar a su pareja le descubren sus debilidades y dudas personales. Y hasta incluso hay quienes expresan que los celos de su pareja, no hicieron más que advertir la presencia de aquella otra persona. Si bien podemos reflexionar racionalmente sobre este tema, lo cierto es que cuando se experimentan celos, nos invade un fuego que se apodera de todo nuestro raciocinio. Por eso, la mejor alternativa es hablar con nuestra pareja para que comprenda nuestros sentimientos y colabore, dentro de lo posible, para evitar las situaciones que disparan esas emociones. Nadie está librado de no experimentar celos y por eso se debe aprender a superarlos. Porque en la vida siempre va a aparecer alguien con más atributos que los nuestros, con más suerte y mejor destino. Debemos aprender a convivir con estas personas sin por eso sentir que atacan nuestra relación. La estima juega un papel preponderante para prevenir los ataques de celos. Si uno se ama a sí mismo, la comparación con lo otros disminuye. Sentirse único e irremplazable, supera al temor de ser abandonado. |
||
Constanza Manrique para P&S |
||
| www.propuestasyservicios.com | ||